Antes de Linux, antes del blog, antes del homelab, ya andaba metido en esto: llevo con la impresión 3D desde 2015.

Cómo empezó

Mi primera impresora fue una Prusa i3 Hephestos, en kit, de las que había que montar tornillo a tornillo. FDM puro y duro, aprendiendo a base de piezas falladas y calibraciones a ojo.

Años después di el salto a la resina con una Anycubic Photon Mono, y más adelante actualicé la parte de filamento con una Ender 3. Desde hace dos años trabajo con una Uniformation GK3, con la que hago figuras bastante grandes y de un nivel de detalle que no tiene comparación con donde empecé.

(La Ender 3 está a la venta — ya casi no la uso, la resina se ha quedado con casi todo el protagonismo.)

Cómo trabajo

Además de las impresoras, tengo un aerógrafo para el pintado y acabado de las figuras — el proceso no termina cuando sale la pieza de la impresora, ahí solo empieza el post-procesado: lavado, curado, lijado y pintura.

Tengo montada una zona dedicada en el garaje, con dos armarios (los actuales son nuevos: los anteriores no sobrevivieron a la DANA que afectó a Valencia). En el grande guardo la Ender 3, la Uniformation y sus consumibles — botes de resina, la cajita de curado UV, el aerógrafo. En el pequeño, pinturas y todo lo del post-procesado.

Por qué lo cuento aquí

No tiene relación directa con Linux ni con programación, pero sí con lo mismo que motiva todo este blog: la curiosidad de entender cómo funciona algo y la paciencia de mejorar poco a poco. Casi una década después, sigo aprendiendo con cada pieza.