Le di vida a un PC de hace once años para poder encender el otro desde el sofá (o desde el fin del mundo)
Anoche, pasada la medianoche, estaba tumbado en el sofá con el móvil en la mano. Había apagado el WiFi a propósito y activado los datos móviles, porque quería hacer la prueba de verdad, no una versión facilona con trampa. Escribí un comando, pulsé Enter, y esperé. Al otro lado de la casa, mi PC principal —al que llamo cariñosamente “la Torre”— se encendió solo. Sin que yo lo tocara. Sin estar conectado a la misma red WiFi de casa. Solo un mensaje que viajó desde mi móvil, salió a internet, encontró el camino de vuelta hasta mi casa, y despertó al ordenador como si le hubiera dado al botón físico yo mismo. ...