Creía que ya lo tenía todo blindado (y no era así)
Hace unas semanas monté Vaultwarden en mi servidor casero — mi propio gestor de contraseñas, como Bitwarden pero corriendo en un ordenador de mi casa en vez de en los servidores de una empresa. Mi plan era simple: meter ahí dentro absolutamente todas mis contraseñas, incluida la de mi propio correo de Google, y que fueran aleatorias, imposibles de recordar de memoria. Lo único que memorizaría sería una sola contraseña: la maestra de Vaultwarden. Todo lo demás, resuelto. ...